
Colección Libelos

Actualmente es igual de terrible el ruido de las botas que el silencio
Frase anónima de los años 80.
de las pantuflas.
El posible conflicto se juega en el territorio, hecho de logística, saberes, estructuras y movimientos. Conocer el territorio es fundamental para no limitarse, en caso de revueltas, a acciones simbólicas y testimoniales. El Estado no es un enemigo abstracto ni mucho menos una fortaleza tecnoburocrática externa a nuestros lugares cotidianos.
Extraído de Introducción a Cuerpo a Cuerpo con lo existente, sus defensores y sus falsos críticos.
Estado, fuera de las simplificaciones panfletarias, quiere decir cárceles y policías, pero también quiere decir flujos de dinero y energía, aparatos productivos, transportes, control de la salud, del agua y de la comida. Si nuestro conocimiento de todo esto es mayor, el sabotaje ―arma histórica de los explotados en revuelta― puede hacerse todavía más preciso y eficaz.
(Madrid, 2012).
I.
Mientras pensaba unas palabras de introducción para este texto anónimo,1 observaba varios libelos/folletos/librillos apilados sobre mi escritorio. Uno de ellos es la primera edición, impresa en la primavera del año 1998, en italiano, lengua en la que se escribió y difundió inicialmente (Ai ferri corti con l’esistente, i suoi difensori e i suoi falsi critici). Otro, en francés, de 2007, editado por Mutines Séditions (À couteaux tirés avec l’existant, ses défenseurs et ses faux critiques & autres textes). Uno más, publicado en Madrid en 2012 (Cuerpo a cuerpo con lo existente, sus defensores y sus falsos críticos), y un último, editado por anarquistas del Río de la Plata en 2018 (Romper con esta realidad, Tutía Eds.), con motivo del vigésimo aniversario de su primera aparición ―aunque no solo por eso, por supuesto―. Esta última edición va acompañada de otro texto: El placer armado, de Alfredo Maria Bonanno.
No conservo todas estas ediciones por un simple afán de coleccionista ni por un fetichismo del objeto impreso. Más bien, cada una representa un momento distinto de acercamiento a unas ideas que, con los años, continúan resonando con fuerza. El paso del tiempo, las traducciones y los contextos en que aparecieron no han hecho sino acrecentar el afecto que guardo hacia estos textos: no como piezas de museo, sino como compañeros de pensamiento y acción. Tenerlos a mano es, en cierto modo, mantener vivo un diálogo que nunca se cierra del todo.
Las versiones en castellano, con sus matices y particularidades según el territorio, siempre me han generado una especial simpatía.2 En cada edición se perciben diferencias en el énfasis, en la elección de términos y expresiones a la hora de la traducción, según los registros y las particularidades locales; variaciones que amplían el sentido y la fuerza del texto. Me conmueve cómo, en distintos lugares, se eligen palabras diferentes para nombrar algo común: una misma rabia, una misma tensión hacia la libertad, expresadas con creatividad y giros propios. Pienso con aprecio en el trabajo de las compañeras que, desde geografías diversas, han dedicado tiempo y energía a traducir, editar y difundir estas palabras. Detrás de cada versión hay un esfuerzo colectivo, una red de afinidades que mantiene viva la circulación de las ideas más allá de fronteras y acentos.
II.
El texto anarquista anónimo3 ocupa un lugar fundamental dentro del recorrido histórico libertario, tanto por su forma como por su contenido. Su importancia no radica únicamente en lo que dice, sino también en cómo y desde dónde se produce.
En primer lugar, el anonimato responde a una crítica directa de la noción de autoría individual y propiedad intelectual. Desde una perspectiva anarquista, las ideas no pertenecen a nadie en particular: surgen de la interacción social, de las luchas compartidas, de los afectos y las experiencias colectivas. Al renunciar al nombre propio, quienes escriben borran la figura del autor como individuo «excepcional» y devuelven el texto a la comunidad de la que proviene. Este gesto rompe con las jerarquías que asocian valor con fama o autoridad.
En segundo lugar, la producción colectiva del texto encarna una práctica política y ética. La escritura a muchas manos no es solo una técnica, sino una forma de organización antiautoritaria: implica escucha, diálogo, discusión, conflicto y afinidad. Cada palabra se convierte en el resultado de un proceso de cooperación horizontal. Así, el propio modo de creación es una demostración práctica de los principios anarquistas de autogestión, solidaridad y apoyo mutuo.
Además, el texto revolucionario anónimo y colectivo cuestiona las formas tradicionales de legitimidad. En lugar de basarse en la reputación o en la validación institucional, se sostiene en la fuerza de su contenido, en su capacidad de resonar y de ser útil para quienes luchan. Es un texto vivo, abierto, que circula libremente y puede ser reescrito, apropiado o transformado por otras.
Por último, este tipo de escritura, en algunos momentos concretos, se convierte en una herramienta de resistencia frente al control estatal y la represión. El anonimato protege a quienes participan y permite que las ideas circulen sin poner en riesgo a individuos concretos. Pero más allá de su función defensiva, el anonimato también es una afirmación positiva: muestra que la potencialidad no depende de nombres, sino de acciones e ideas que pueden ser compartidas y multiplicadas.
En suma, el texto anarquista anónimo, individual y/o producido colectivamente es tanto una forma de pensamiento como una práctica necesaria, que permite afinar análisis y perspectivas.
III.
Ai ferri corti con l’Esistente, i suoi difensori e i suoi falsi critici4 surge en un contexto de profundas transformaciones en Italia y Europa. Durante las décadas previas, Italia había sido testigo de intensos movimientos de lucha autónoma y de experiencias revolucionarias: las huelgas salvajes, los movimientos de personas en el paro, las ocupaciones de fábricas, sabotajes, resistencia y acción contra las nucleares y demás nocividades, la respuesta a la represión etc., marcaron la historia social y política del país.
La globalización económica, la precarización y la progresiva institucionalización de los movimientos sociales a finales del siglo xx generaron un panorama de desafección y desconfianza hacia las estructuras tradicionales de poder.
Algunos entornos de compañeros en Italia, debaten y piensan en la importancia de la continuidad de las luchas en contexto de reajuste, elaborando una serie de hipótesis insurreccionales, proponiendo formas de intervención en la realidad, que logren horadar la paz social de la Europa postindustrial.
En este panorama, este texto es una crítica radical al enésimo proceso de reajuste del Estado y la economía, con el consiguiente resultado: seres fragmentados, aislados, obedientes… Las nuevas complejidades tecnológicas emergentes comenzaban a lesionar una ya lastimada autonomía individual. El contenido de este largo panfleto visibiliza la vida cotidiana bajo el orden social existente: la rutina, la obediencia no cuestionada, la sumisión invisible del ciudadano-cliente.
Nacidas del rechazo a la falsa alternativa entre reformismo ciudadanista y lucharmadismo vanguardista, estas páginas defienden la necesidad y la posibilidad inmediata de una poesía insurreccional hecha por todxs. Así como otros textos italianos de la misma índole publicados en esa época, no solo se plantea la necesidad de ruptura, sino que además se desarrolla una proyectualidad anarquista de la insurrección. Esta última se inscribe en la guerra social de clases, y contra el canibalismo social y la asimilación.
Lo que distingue a Ai ferri corti es su énfasis en la acción autónoma, inmediata y radical, en línea con los principios del anarquismo insurreccional: la insurrección no como un fin abstracto, sino como práctica cotidiana que cuestiona la autoridad, el orden establecido y las formas de opresión normalizadas. No se trata de esperar reformas ni de adherirse pasivamente a causas institucionalizadas, sino de intervenir directamente, situándose donde la lucha se vuelve posible y efectiva. La obra invita a replantear la relación entre las personas explotadas y las estructuras que las oprimen, subrayando que la verdadera transformación comienza en la ruptura con lo dado y en la acción consciente contra lo que se presenta como inmutable.
En esta reedición se busca poner el texto al alcance una vez más, en un contexto donde muchas de las problemáticas descritas por el autor —alienación laboral, burocracia, control social, pasividad frente a la injusticia, intentos de recuperación de la luchas— siguen presentes, aunque adoptando nuevas formas. La fuerza de Ai ferri corti reside en su capacidad de incomodar, de desafiar las rutinas de pensamiento y acción, y de recordar que toda transformación radical exige reflexión, claridad, decisión y autonomía.
Esperamos que esta aportación sirva como documento histórico de la crítica insurreccional italiana y de sus luchas autónomas, como herramienta para reflexionar sobre las formas contemporáneas de opresión y resistencia, manteniendo vigente la pregunta central que atraviesa el texto: ¿cómo actuar frente a lo que parece inevitable?
Una.
Barcelona, invierno de 2026
- 1. «A cargo de ediciones NN, creada siete meses antes por algunas anarquistas que habían participado de la experiencia del proyecto de semanario Canenero». Subversions. Revista anarquista de crítica social. #5. Francia, 2015. (N. de lxs E.).
- 2. No olvidamos la edición de Muturreko, 2001, Bilbao. ―Ampliamente difundida en la península―. (N. de lxs E.).
- 3. «[…] No existe el autor de este texto. Ai ferri corti, fruto de largas y continuas discusiones, reescrituras, añadidos, modificaciones, sugerencias y correcciones, pertenece a cualquiera que se reconozca en él, y así seguirá siendo siempre. La mano que lo escribió nunca habría sido capaz de hacerlo sin el encuentro de aquellas mentes que, consideradas por separado, nunca habrían logrado poner la pluma que lo escribió […]» Extraído de Subversions. Revista anarquista de crítica social. #5. Francia, 2015. (N. de T.).
- 4. Este texto ha sido traducido además al holandés, croata, inglés ―con ediciones en Estados Unidos, Australia, Reino Unido―, japonés, alemán y portugués. (N. de lxs E.).
La libertad es el crimen que contiene todos los crímenes», y es contra este crimen contra el que se defiende el viejo mundo: el Estado elimina físicamente a todxs lxs jóvenes maravillosxs que no se resignan, esxs mismxs jóvenes que mueren asesinadxs por la policía o por los reaccionarios. A lxs que la justicia puede inculpar, el Estado lxs entierra vivxs en sus cárceles durante el mayor tiempo posible, aterrorizando al mismo tiempo a lxs otrxs que han conseguido quedarse fuera. Para estxs últimxs, paga a unos cuantos educadores y otros gañanes para desmoralizarlxs y hacerles olvidar a lxs compañerxs encarceladxs …
Le brughiere
El aumento del gasto militar en Europa se ha convertido en uno de los temas más abordados de los últimos años. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, los gobiernos europeos han multiplicado sus presupuestos de defensa con el argumento de garantizar «la seguridad del continente». Quienes defienden el incremento del gasto militar sostienen que Europa no puede depender eternamente de Estados Unidos para su protección. La recomendación de la OTAN de invertir al menos el 2% del PIB en defensa se ha convertido casi en una «obligación moral» entre los países miembros. Alemania, Polonia y los Estados bálticos han tomado la delantera, justificando sus decisiones en la necesidad de disuasión frente a amenazas externas. En un mundo donde las fronteras y las alianzas parecen cada vez más inestables, la seguridad —afirma — no tiene precio. No obstante, en un continente que presume de su Estado del bienestar, invertir miles de millones en armamento mientras continúa creciendo la desigualdad y la pobreza energética parece una contradicción profunda (esas contradicciones que siempre pueden permitirse los amos).
Si recapitulamos sobre la historia europea recordaremos qué ha supuesto el lema y la práctica del rearme en décadas pasadas. La demagogia de que Europa se ha construido sobre los valores de paz, cooperación y diálogo es sustituida por la demagogia de que su fortaleza será, en un futuro cercano, su arsenal.
La tecnología militar en el Estado español ha avanzado significativamente en las últimas décadas, impulsada por la supuesta necesidad de modernizar las Fuerzas Armadas y mantener la capacidad defensiva dentro del marco de la OTAN y la Unión Europea. Se ha apostado por la innovación en sectores como la aeronáutica, la defensa naval y la ciberseguridad, combinando desarrollo nacional con cooperación internacional.
Empresas como Indra, Navantia o Airbus España desempeñan un papel clave en la producción de sistemas de defensa de alta tecnología. Entre los proyectos más destacados se encuentran la fragata F-110, equipada con sistemas de combate avanzados y radar de última generación; el vehículo blindado Dragón 8×8, diseñado para operaciones terrestres modernas; y la participación en el Eurofighter Typhoon, uno de los cazas más sofisticados del mundo. Además, el Estado está fortaleciendo sus capacidades en ciberdefensa y tecnología espacial, con programas destinados a proteger infraestructuras críticas y mejorar la vigilancia satelital.
A nivel global, el ámbito militar sigue siendo uno de los pilares fundamentales del poder de los países. Las fuerzas armadas no solo representan la capacidad de defensa de un país, sino también su influencia política, tecnológica y económica, reforzando prácticas que dan continuidad al colonialismo, los genocidios, la explotación y el extractivismo. Los Estados generan nuevas —y no tan nuevas— estrategias de control y consenso valiéndose del aparato militar como agente directo (en la gestión sobre el terreno de catástrofes «naturales» —pandemias, terremotos, y un largo etc.—) que se introduce en la vida social, naturalizando su intervención, con disfraz humanitario. La figura militar es presentada como aliada en contextos de normalidad interrumpida… pero no solo.
El texto que leerás, centrado en el análisis del caso italiano y el caso canario invita a pensar en los aspectos que no se plantean de forma tan evidente detrás de la insistencia del rearme, de la presencia militar en ámbito «civil» y viceversa, para profundizar en las respuestas presentes y futuras desde una mirada antimilitarista, pero que trascienda el pacifismo demócrata o ciudadanista. En definitiva, para dar continuidad a la lucha contra la máquina de guerra.
Una.
Otoño de 2025












